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Ecos de los traumas infantiles


La mayoría de los adultos recuerdan que desean, o bien ser como sus padres, o bien no parecerse en nada a ellos. Esta frase a menudo reaparece en nuestras experiencias de vida durante las adversidades, el trabajo, las amistades y el amor. Incluso puede dirigir nuestras decisiones. El trauma infantil no es cuestión de silencio o ridículo. Es una larga cadena de malentendidos y prejuicios a lo largo de generaciones y a lo largo de la historia humana. Si no lo combates, comenzará a combatirte a ti y a tus seres queridos. Busca el amor de aquel que te amó por primera vez: Jesús. Él puede ayudarte a cambiar tu vida.